Descripción
Sanar a tu niño interior es volver al origen, mirar con compasión a esa versión de ti que solo necesitaba amor, cuidado y validación. No se trata de revivir el dolor, sino de abrazar con conciencia lo que dolió, para permitir que el amor del Eterno restaure lo que fue herido.
Cuando te das permiso de sanar, liberas emociones atrapadas que influyen en tu presente: los miedos al rechazo, la necesidad de aprobación, el sentir que no eres suficiente… Todo eso proviene de experiencias no resueltas que hoy puedes transformar con amor, perdón y fe.



Valoraciones
No hay valoraciones aún.